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Lo relevante del evento: Más allá de las 100 yardas...

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Fue la semana pasada cuando los exjugadores de football americano del equipo Vaqueros UAC que en la década de los años setenta y principios de los ochenta jugaron tanto en la liga intermedia de la AMFA y de la recién creada Onefa Norte, llevaron a cabo un panel con jugadores destacados de aquellos tiempos, a saber: del IPN Daniel Orozco; del ITESM Arturo Mata; de la UAAAN Antonio Aguirre; de Sul Ross University Albert García, del ITS Oscar Peart y por los anfitriones UAC Juan Manuel Valdez.

 

Con un foro de cerca de 70 exjugadores tanto de los Vaqueros como de otros equipos saltillenses entre los que reconocimos al exrector universitario y en antaño linebacker de los Vaqueros: Dr. Alejandro Dávila Flores, al excoach de los Lobos de la UA de C en liga mayor y también un guardia de época en el equipo Vaquero, el coach José Inés Hernández, hubo por ahí exjugadores de los Toros Salvajes de Chapingo como el ingeniero Fidel Barreto; de la UNAM el ingeniero Alfonso Sánchez Chávez; el expiel roja Agustín Águila; del ITESM Victor Martínez Rivera, de la misma institución donde fungió por 20 años como director atlético llevando a su alma mater por varios años a primer lugar nacional en el deporte estudiantil y sin duda uno de los mejores administradores del deporte en México: Victor Ramos del Bosque.

En cuanto a la plática que nos ofrecieron los exjugadores en lo anecdótico sobresalieron la que contó el ingeniero Antonio Aguirre a quien como a muchos de los que jugaron este deporte han bautizado con apodos, a él le llamaban sus compañeros de equipo “El pecado”, debido a su rostro donde sobresalían sus pecas. Bien, varios años después de que terminó de jugar, su hija aún siendo muy pequeñita –contó el ingeniero Aguirre- regresó del colegio católico hecha un mar de llanto porque ahí le habían confesado que ella era: “hija del pecado”. Por su parte, Daniel Orozco señaló que cuando participó en un clásico Poli-UNAM le tocó aparecer como capitán de los Burros Blancos quienes llevaron de madrinas a dos artistas de la farándula mexicana, una de ellas la exuberante Rosy Escudero, quien no aguantó más y cuando salieron caminando rumbo al centro del campo le apretó una de las nalgas a Orozco y le preguntó: “¿son de verdad?” Con sorpresa y todo Daniel le contestó, “No, son implantes”.

Ya metidos en preguntas que hicieron referencia a aquellos momentos que no cambiarían por nada del mundo producidas en el emparrillado las respuestas tocaron los corazones y sentimientos de muchos pues sin duda el football se construye de momentos críticos. Oscar Peart del ITS nos mostró como después de ser considerado el pateador más seguro de goles de campo en Saltillo, en el momento menos esperado, cuando su pie requería meter el gol de campo triunfador y a una distancia que se consideraba de lo más segura para él, finalmente el balón pegó en un poste y no entró. Ese error le sirvió más en la vida que cualquier otro triunfo al próspero empresario.

Arturo Mata, el gran quarterback de los borregos salvajes en la década de los años setenta nos dio una lección de vida al tomar como ejemplo el valor de sus padres y las enseñanzas que en él tuvieron para salir adelante en un deporte que era difícil para los mexicanos en un país diferente al de sus antepasados y si lo logró sin duda fue gracias a su papá y a su mamá.

Orozco nos volvió a proyectar el valor de la hermandad que se fragua en el campo de juego cuando recordó haber visto casi sollozando a su joven quarterback por un golpe que le propinó un defensivo, para enseguida pedir que le mandara a bloquearlo. “Planché al defensivo, el mensaje es claro, quien se mete con mis compañeros se mete conmigo”. Y la que nos estrujó fue el recordarnos que ante la presencia de su padre en la tribuna y después de una gran actuación con solo cruzar sus miradas de la tribuna al campo fue suficiente para saber todo lo que se podían comunicar un padre que está ante la presencia de un hijo que en el combate no se guarda nada.

También diremos que Albert García el invitado de Sul Ross University, nos dejó en claro que pese a su tamaño, no es muy alto. Tuvo los arrestos suficientes para jugar como liniero ofensivo en los ochentas y como en la vida, el rol de juegos lo llevo junto con su equipo a medirse a un equipo poderoso que estaba llamado a pasar por encima de su Universidad y esto no sucedió porque jugando como un solo hombre y sacando la casta dejaron en el camino a quien se suponía era mejor.

Finalmente nuestro anfitrión Juan Manuel Valdez nos dio un ejemplo de cómo el football le permitió vivir una historia de vida con su hija a la cual le quitó kilos de peso de poco más de cien a menos de setenta a base de ejercicios y buena alimentación así como introducirse ambos en el atletismo a través del trote y pese a sus poco más de sesenta años entre ambos han corrido ya varios maratones y transformaron su vida gracias a que en su juventud fue un jugador de football y líder de los Vaqueros dela UAC.

 

Estas fueron algunas cosas que se vivieron en torno al evento “Más allá de las 100 yardas…” Historias que deben de ser contadas porque trascienden, transforman y pueden inspirar a otros a perfilar su vida por el camino correcto. Y eso… es el valor de jugar el football. Quizá no hubo placas, trofeos o reconocimientos del más.. o mejor en… pero de lo que si estamos seguros es que el exjugador de football americano tiene aún mucho que aportar cuando su trayectoria deportiva y la que va más allá de la temporalidad del juego ha ayudado a mejorar a nuestro país.

 

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