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Breve historia del Fútbol Americano Profesional en México

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alt"Una sonrisa o una palabra de aliento de nuestra parte, vale todo el oro del mundo para nuestros hijos". ¡Hola, mis queridos lectores! ¿Cómo están? Seguramente comenzaron el año con mucho optimismo, a pesar de la difícil situación que vive el país, sobre todo en el aspecto económico y político. ¿Y el pueblo apá? Igual o más jodido como pasa cada día, viviendo en el país de la fantasía, según muchos políticos y funcionarios públicos, pero afortunadamente, ya está despertando de su largo letargo inducido por muchos años.

Hablar de 'profesionalismo' en el futbol americano de México es referirse a varios intentos fallidos, que por una u otra causa no lograron cristalizar como debería de ser. Han intentado, una y varias veces establecer una plena liga profesional. Estas han sido en dos aspectos; la primera como una franquicia de un equipo mexicano en una liga americana y el otro en una liga propia, netamente mexicana como la presente.

Dentro del primer tipo de liga, en 1969 fue un año en el que la afición mexicana al fútbol americano pudo presumir, aunque por un muy breve tiempo, de contar con un equipo profesional: los Aztecas Dorados de Monterrey de la Continental Football League. Esta liga, creada en 1965 por un grupo de empresarios; tenía la firme intención de llegar a competir algún día con las otras dos organizaciones existentes: la NFL y la AFL. Sus objetivos de alcance continental estaban inscritos en su nombre y ya había contado, aunque no con mucho éxito, con tres franquicias en Canadá. El propietario de los llamados Golden Aztecs, un floreciente negociante de autos texano llamado Billy Joe "Red" Mc Combs, vio en el crecimiento de la popularidad del fútbol americano en México, una excelente oportunidad para extender su naciente emporio. La ciudad de Monterrey fue seleccionada para albergar al equipo y como gerente general y entrenador en jefe fueron nombrados, respectivamente, Dallas Moore y Duncan Mc Cauley.

El equipo regiomontano fue ubicado en la División Texas, una de las cuatro de la liga, junto con los Toros de San Antonio, los Rockets de Dallas, los Rufianes del Oeste de Texas, los Titanes de Texarkana, los Thunderbirds de Tulsa y los Bravos de Fort Worth. Esta división texana fue una adición de la liga, que había crecido en un año de 13 a 22 equipos. Eran, definitivamente, tiempos de optimismo. Después de cuatro años algunos equipos comenzaron a operar con ganancias y, ante la inminente fusión de la NFL y la AFL, bastaba conseguir un contrato de televisión para garantizar el futuro de la organización.

Para atraer a los aficionados regiomontanos, los Aztecas Dorados contrataron los servicios de algunos (muy pocos, en realidad) jugadores de origen mexicano. Entre ellos destacaban dos: el tackle defensivo Eduardo "Caracol" Lozada, quien jugara con los Pumas de la UNAM y el quarterback Luz Pedraza. Lozada, un tipo alto y corpulento, había llegado en 1963 al equipo de Liga Mayor de la UNAM procedente de los Escorpiones Rojos de Ingeniería. Por su parte, Pedraza, egresado de los Lobos de Sul Ross State, es considerado como una de los más grandes jugadores que haya dado el Valle de Texas junto a Tom Landry, Bobby Lackey, Sonny Detmer y sus hijos Koy y Ty, Robert Garza, Alfredo Ávila, Jamaar e Earvin Taylor y Gus Zavaleta Sr. En 1961 Pedraza, de 1.80 m. de estatura y 90 kg. de peso, llevó a los Pieles Rojas de Donna High School al primer título estatal para un equipo del Valle. Cuatro años más tarde, formó parte del equipo de Sul Ross que llegó a las semifinales de la NAIA (National Association of Intercollegiate Athletics). En 1967 y 1968, este certero pasador condujo a los Toros de San Antonio al campeonato de la Texas Profesional Football League, misma que un año más tarde se integraría como la División Texas a la Liga Continental.

La pretemporada no pudo empezar con mejores resultados para los Golden Aztecs. Jugando en el Estadio Universitario de la UANL, la escuadra dirigida por Duncan Mc Cauley empata con los Búhos de Chicago y vence consecutivamente a los Vaqueros de Las Vegas, a los Rockets de Dallas, a los Petroleros de Shreveport y a los Pelícanos de Lake Charles. Estos dos últimos, equipos semi profesionales de Louisiana que no pertenecían a la CFL, fueron aplastados por los "regiomontanos" con marcadores de 80-0 y 50-0, respectivamente. El nivel de juego de la liga, aunque lejano al de la AFL y la NFL, parecía ir en ascenso.

El 30 de agosto se esperaba una magnífica entrada en el Estadio Universitario para el partido inaugural ante los Thunderbirds de Tulsa. La pretemporada de los Aztecas había sido sorprendente. Además las bandas estudiantiles, traídas directamente del estado de Texas, le daban al espectáculo un toque realmente atractivo. El partido en sí fue emocionante. Los Aztecas vencieron 34-33 gracias al brazo de Pedraza y a las prodigiosas jugadas de Jacob Henry, Wesley Williams, Hank Luman y Curly Waters. Pero el tan ansiado lleno nunca llegó.

Cabe hacer la aclaración que aunque el promedio de entrada a los partidos de la CFL era de 5 mil 700 espectadores, había equipos, como los Neptunos de Norfolk, que promediaban 13 mil. La lluvia, el costo de los boletos y la competencia que representaba la Liga Nacional Colegial (ahora ONEFA) marcaron el destino de la escuadra de Monterrey. Tras el inicio de una larga gira como visitante, el dueño "Red" Mc Combs anunció que buscaría cambiar la franquicia a la Ciudad de México, sede donde originalmente se había pensado ubicarla. Pero la gira fue desastrosa. De los siguientes cinco encuentros, los Aztecas sólo pudieron derrotar a los Rockets por 14 a 3. Fue entonces que Mc Combs decidió desintegrar el conjunto cuatro fechas antes de que terminase la temporada regular.

El partido final de la CFL ese año tendría que ser considerado como uno de los más dramáticos en los anales del fútbol americano profesional. La revista Pro Football Weekly lo describió como "el juego más cercano a las ligas mayores que esta liga menor jamás produjo". En "muerte súbita", tras casi 75 minutos de juego efectivo, los Capitols de Indianapolis derrotaron a los Toros de San Antonio 44-38.

Ese fue también el último encuentro de la Continental Football League. La monolítica estructura que la NFL creó a partir de 1970 dejó poco espacio para la competencia. Eso lo comprobarían después la World Football League (1974-1975), la United States Football League (1983-1985), la Canadian Football League y su fallida expansión en los Estados Unidos (1993-1995) y la XFL de Vince Mc Mahon (2001). Sin embargo, de una quincena de elementos de la Liga Continental que lograrían cierta fama en la NFL, hay que destacar a tres: Ken Stabler, el talentoso pasador zurdo que jugara de 1970 a 1982 con Oakland, Houston y Nueva Orleans. La legendaria "Víbora de Cascabel", que fue nombrado el mejor quarterback del siglo XX en la Universidad de Alabama y que llevó a los Raiders a la conquista del Super Bowl XI ante Minnesota, jugó para los Golpeadores de Spokane de la CFL en 1969.

Bill Walsh, el entrenador que en un lapso de 10 años con los 49's de San Francisco (1979- 1988) los guiara a la conquista de tres títulos de la NFL. Este entrenador de colegios pequeños, que alcanzara fama nacional en 1977 con la Universidad de Stanford, fue el head coach de los Apaches de San José de la Liga Continental en 1967.

Finalmente Billy Joe "Red" Mc Combs, el floreciente empresario dueño del equipo de los Aztecas Dorados de Monterrey. A su imperio automotriz Mc Combs fue sumando otros negocios, principalmente medios de comunicación y franquicias deportivas. La Escuela de Negocios de la Universidad de Texas en Austin lleva su nombre tras un generoso donativo de cincuenta millones de dólares. "Red" Mc Combs, quien pensó algún día que el fútbol americano profesional podía ser una realidad en nuestro país, es hoy en día nada menos que el propietario de los Vikingos de Minnesota de la NFL ¿Se acordará con nostalgia o con amargura de aquella aventura en Monterrey?

Fuente: www.tackleo.com Artículo de Alejandro Vázquez-Vela Duhalt (26-04-10)

La que estuvo más cerca recientemente fue la frustrada 'NSFL' hace 2 años y vino un entrenador americano a hacer el try out, fue un fracaso por supuestos problemas financieros que abortaron ese intento, así como el fallecimiento de su promotor.

En el otro tipo de liga profesional, netamente mexicana, los viejos de la comarca recordarán que en 1989 surgió un interesante proyecto, la llamada Liga Nacional de Fútbol Americano (LNF) surgida de la idea que desde hacía mucho tiempo traían en la mente Alejandro 'el canario' Morales y Pepe Guzmán Vera, con la asesoría de Andy Robustelli. Un 12 de junio se anunciaba con bombos y platillos la presentación oficial de su primera temporada, la cual arrancaría a inicios de 1990, tras la celebración de un draft entre los equipos participantes, entonces todos ellos bajo el control de la Liga y con el patrocinio de la marca Wilson, que aportó los uniformes y los balones.

Su primera temporada se puso en marcha el 3 de febrero con la participación de 4 equipos: Caballeros, Conquistadores, Patriotas y Reales, cuyo primer campeón fueron los Patriotas, al derrotar a los Reales por 24-14, en el Estadio 'Joaquín Amaro', que fue el escenario donde se jugaron todos los encuentros. Para 1991, compitieron los mismos equipos, y ahora los Reales fueron campeones al derrotar en la gran final a los Patriotas. En 1992, con su tercera temporada, los equipos se comenzaron a independizarse de la Liga, al serles asignados gerentes, destinados al manejo administrativo de cada uno de ellos. Esta vez llegaron a la final los Patriotas y los Caballeros, en lo que se estaba convirtiendo el primer clásico en este circuito de Master y por primera vez, los Caballeros se coronaban al ganar por 27-26, en un gran encuentro.

Para la cuarta temporada en 1993, se producía otra importante reforma, ya que las cuatro franquicias participantes se desligaban totalmente de la Liga en cuanto a su administración, y pasaban a ser propiedades de empresarios particulares. Nuevamente, la final fue jugada por Patriotas y Caballeros, siendo estos últimos quienes refrendaban su título al salir victoriosos por 10-7. En su quinta temporada, en 1994 se produce su expansión al interior del país con la incorporación de los Cerveceros de Monterrey, patrocinados por la Cervecería Cuauhtémoc; donde se inaugura en esa ciudad con un triunfo para los debutantes sobre Patriotas por 16-7. Ese año se caracterizó por integrar en los equipos, una gran camada de novatos provenientes de la Mayor: finalmente Patriotas y Conquistadores se enfrentan en la gran final jugada en el Velódromo Olímpico, pero ahora el triunfo correspondió a Patriotas por 27-20.

Durante esos años, se habló de la importancia hacia provincia de la LNF y en 1995, se da un importante paso con otro equipo, los Dinosaurios de Saltillo, Coahuila. El equipo sarapero desplegó un esfuerzo promocional y técnico (iniciando con la contratación del head coach bicampeón en esos años, Frank González), cuya temporada despertó en esa ciudad la llamada 'dinomanía'. Los 'Dinos' llegaron a la final totalmente norteña, pues los Cerveceros de Monterrey se habían ganado su boleto, al ser los mejores de la segunda vuelta y en la primera lo habían sido los saltillenses. Dicho juego se jugó en casa de los 'Dinos', en el antiguo Estadio de la Unidad Deportiva 'Francisco I. Madero', que tuvo un lleno hasta en las lámparas y que causo gran expectación y en un emotivo encuentro y contra todos los pronósticos, la escuadra chelera de Monterrey se lleva el triunfo al vencerlos 20-17. Este torneo dio un gran paso para el profesionalismo pleno, pero en 1996, dicha liga llegó a su fin por diversos problemas financieros, producto de la escasez de patrocinadores y de voraces manejos administrativos.

(Referencia bibliográfica: Morales Troncoso Alejandro. "Cien años de Fútbol Americano en México". Editoriales Juveniles. 1995).

A finales de los 90's del siglo pasado (1996), renació un proyecto un poco similar a lo anterior con el propósito de estructurar en forma organizada, con el nacimiento de un circuito de veteranos llamado Liga Nacional de Fútbol Americano de Veteranos (LINAFAVE) cuya existencia duró hasta el año 2001, por diversos problemas en su manejo administrativo y dio origen a otras ligas como la Organización Mexicana de Fútbol Americano (OMFA) y Fútbol Americano México (FBA). Pero desde 1997 ya existía otra liga similar, la Conferencia de Fútbol Americano de Oriente (CONFAO). Posteriores a estas, surgieron más ligas Masters y florecieron las de Arena como LEXFA, FAMA y recientemente la APL y otras más en la zona metropolitana y estados circunvecinos, aunado a su auge en diversas entidades federativas.

Bajo este esquema y en cierto sentido, ser realmente una liga semi profesional surgió en el 2016 la LFA, que sigue solventando fuertes problemas administrativos, de mayores patrocinios, promoción y el despertar el interés de medios de comunicación tanto de prensa escrita, Internet, radio y televisión (aunque ya tiene mayor difusión en este rubro).. Indudablemente falta desarrollar un esquema de mercadotecnia más agresivo para que la liga se allegue recursos para hacer frente a los altos costos de cada temporada. Sin duda, es una importante opción para los jugadores que quieren seguir practicando este deporte y más ahora que terminan más pronto su elegibilidad de Liga Mayor.

Con toda esa experiencia y en algunos casos con similitudes en su formación y operación en varios puntos, surgió esta nueva liga, la cual pretende tener una interesante estrategia y buena planificación, tanto administrativa como deportiva. A mediados de febrero inició su competencia con seis equipos y seguir administrada por la propia liga. Básicamente la integración de estos equipos se sigue haciendo con invitación a jugadores 'conocidos' y un try out como 'agencia libre', que reclutó a jugadores, donde su selección; se basa solamente con algunas pruebas físicas y sin conocer plenamente su historial y desarrollo deportivo.

Dicha liga en su principio, generó un contraste entre escepticismo y emoción. Ahora en su segundo año este nuevo intento por llevar plenamente el profesionalismo a los emparrillados mexicanos parece comenzar a tomar forma y despejar dudas, aunque de estas últimas aún quedan bastantes en el aire, sobre todo la relativa a su financiamiento y operación, que en gran parte dio al traste con sus antecesoras.

Por principio, si se busca ser una liga profesional (en la realidad es una liga semi profesional, pues de ello no viven económicamente coaches y jugadores) es lamentable el peregrinar de los equipos, en no tener una sola sede para sus entrenamientos semanales, sin vestimenta propia de entrenamiento, salvo los 'cortos' y lo que implican gastos extras a los jugadores que se trasladan de diversos puntos de la ciudad. No dudamos del avance en áreas promocionales y de comercialización, pero deben mejorar su aspecto de relaciones públicas con la prensa. En lo deportivo, ni hablar, hoy vemos mucho talento joven con algunos 'viejitos'.

Otro aspecto que han descuidado, es el relativo al trato con los jugadores. Un caso reciente lo ejemplifica: Se es consciente que, un equipo y su staff de coacheo, tiene el derecho de decidir quien juega o no en él, pero no están tratando con niños, sino con personas adultas y por respeto al jugador, se le debe de comunicarle personalmente cuando se le separe del equipo (cortado) esa decisión con tiempo y de forma correcta y no que este se entere por otro medio y un día antes del primer juego. ¿Dónde quedó su dignidad y respeto? Ya se imaginarán el estado anímico de ese jugador. Por ética y educación debieron de haber dado la cara y decir su decisión de frente.

¿Habrá, otros casos de este tipo o de otra índole con otros jugadores? ¿O fue un hecho aislado? Esto último, lo dudo francamente. Aunque muchos coaches y gerentes administrativos lo van a negar, en mayor o menor medida, además del talento, en la selección de jugadores, prevalecen ciertos favoritismos a determinados colores, compromisos, influyentísimo, recomendaciones, etc, etc.

Lo que comento, son aspectos que la liga debe tomar en cuenta, dándolo su lugar y respeto al jugador como persona y no tratarlo como una mercancía manipulable.

Como conclusión les diré, la LFA ha crecido en lo deportivo, mucho más que lo administrativo, que se ha quedado a la zaga y esto puede ser una bola de nieve. Recuerden a sus antecesoras.

Y eso es todo por hoy, no olviden leer un buen libro y si pueden hacer ejercicio, háganlo, es una buena combinación para disfrutar de la vida.

Se despide su amigo de siempre... Alex "Indiana" Camacho

*Sé generoso y comprensivo, que nadie venga a ti sin que pueda irse mejor y más feliz *

El Alex está a sus órdenes en este e-mail: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra robots de spam. Necesita activar JavaScript para poder verla , me dará mucho gusto y placer recibir sus comunicaciones.

 

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