Sáb10242020

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gbay03.jpgRecargo mis manos en la cadera tomando aire, mi boca sangra por un golpe, no importa. Respiro profundo y no quito la mirada del QB, el vendaje de mis manos me aprieta mucho, no puedo quitárlo por  las lesiones que he recibido en ellas. En 1876 Walter Camp, un alumno de Yale inventó un deporte que debía de ser jugado por estudiantes, combinando  cuerpo, inteligencia y corazón, con el único objetivo de demostrar qué universidad tenia mayor “espíritu”,  dando nacimiento así a lo que hoy conocemos como futbol americano.

  “Recargo mis manos en la cadera tomando aire, mi boca sangra por un golpe, no importa. Respiro profundo y no quito la mirada del QB, el vendaje de mis manos me aprieta mucho, no puedo quitárlo por  las lesiones que he recibido en ellas. Mi muñeca esta fracturada y el dolor aumenta, no importa. Los segundos siguen y sostengo la mirada al contrario. El aire es poco y aspiro fuerte para recuperarme, al llenar mis pulmones me duelen las costillas, tengo una sumida.

Mi compañero sangra con media uña arrancada, su mirada esta  fija en el mismo objetivo, esta tomando aire. Su rodilla usa un aparato ortopédico por una distensión de ligamentos que sufrió. Su hombro tiene  dos cirugías, la mirada sigue firme en el QB.
Otro compañero igual con sus manos en la cadera tomando aire, trae un vendaje de codo impidiendo que se zafe. Sus tobillos están hinchados de tantos esguinces, no importa. Se ve firme como los demás. Los gritos de la multitud son impresionantes y las porras no dejan de apoyar. El estadio esta casi lleno.

El equipo contrario se baja a la línea, es 4º down y 1 yarda para anotarnos. Veo todo como en cámara lenta. Coloco mi mano cubierta por un guante de piel firmemente en el pasto, el calor y la humedad son impresionantes, tanto mi oponente como yo estamos empapados de sudor, su cuerpo también sangra de algún lado... el oxigeno ha llegado a mis pulmones y puedo sentir cada célula de mi cuerpo descargar esa adrenalina que me mantiene al 1000 %. Clavo bien mis tacos en el pasto y alerto mis 5 sentidos. La jugada esta por empezar y tengo que tacklearla atrás de la línea.

Es el clásico estudiantil y  soy liniero defensivo de la más grandiosa Universidad. Aquí no hay dolor, no hay cansancio, solo hay  orgullo de representar a nuestra amada Universidad. Este momento fue mi sueño...y si ahora es necesario, moriré por el.