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¿Talento o mala intención?

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Se encuentra un liniero defensivo en posición de tres puntos sombreando por dentro del guard ofensivo de su lado, esperando la salida del balón para reaccionar e intentar llegar a la jugada.

El QB da las voces de conteo y al momento de ser centrado el ovoide, el liniero defensivo tiene una rápida reacción (sin hacer off-side) que le permite agarrar al QB al momento de dar su primer paso cuando apenas este va a salir de su posición original, en la jugada, el liniero defensivo en su impulso por agarrar al jugador ofensivo lo embiste con todas sus fuerzas y el QB sale lastimado de la pierna con la que hizo contacto el defensivo, levantando así un gran malestar por parte del staff de coacheo del equipo ofensivo, quienes tachan de “sucio” al defensivo.

Esta acción del liniero defensivo sucede dos o tres veces más durante el partido sin que ocurran mas lastimaduras por parte de los jugadores ofensivos, pero convirtiéndose este jugador en un verdadero dolor de cabeza para la ofensiva. El staff de coacheo del equipo ofensivo reclama de manera molesta al árbitro sobre una posible rudeza al pasador y sobre una mala actitud del defensivo reclamando que lastimo a su QB con mala intención y que el staff de coacheo del equipo contrario estaba “enseñando” cosas ilegales.

Los árbitros decidieron que la entrada fue legal y no hubo sanción alguna para el defensivo.

La polémica sobre este asunto es la siguiente: ¿que se considera talento para jugar determinada posición y que no?

Cuando un entrenador de una unidad defensiva le pide a su jugador que haga su máximo esfuerzo dentro de los parámetros que marca el reglamento, sea liniero defensivo, Linebacker o profundo, le esta pidiendo al jugador que persiga al máximo, que golpee al máximo y que tacklee y contrabloqueo al máximo, y si en estas acciones el jugador defensivo lastima a un jugador ofensivo sin tener la intención de hacerlo, o se lastima el mismo, pues serán solamente gajes del oficio y no tiene por que considerarse una mala acción por ninguna de las dos partes.

Cuando se coachea a un corredor, se le pide que esquive a los defensivos y lleve el balón lo mas lejos que pueda, cuando se coachea a un liniero ofensivo se le pide que bloquee a su oponente de la manera mas agresiva que pueda y no lo suelte, cuando se coachea a un receptor se le pide que corra lo mas rápido que pueda y que haga su mejor esfuerzo para agarrar el balón que le envíen, cuando se coachea a un QB se le pide que aviente el balón con precisión, que tenga movimientos coordinados, que tenga ritmo en sus pasos.

Y cuando se coachea a un liniero defensivo ¿que se le pide?.., ¿que entre rápido quitándose los bloqueos de sus oponentes de una manera que no vaya a salir lesionado nadie?... , pero que sobre ese cuidado, llegue al jugador que tenga el balón antes de que llegue a la línea de scrimmage y lo derribe también con el mismo cuidado, ¿de que, lesionarlo?

Se oye risible, ¿no?

No, a un liniero defensivo se le enseña a entrar con furia aplicando las técnicas enseñadas previamente, se le enseña a tratar de quitarse el bloqueo y llegar al jugador que tenga la bola para que lo derribe lo más atrás que pueda, se le enseña que la intensidad con la que entre será determinante para su buen o mal desempeño.

Pero sobre todo, se le enseña que el jugador ofensivo tiene que pagar el precio, siempre y cuando todo este dentro de la legalidad de las reglas.

Ahora, aquí viene la pregunta que ocasiono esa discusión en determinado encuentro: ¿Qué se considera talento del liniero defensivo y que no?.

¿El haber pasado sobre un liniero ofensivo, haber agarrado al QB atrás de la línea y sobre esta acción haber sacado lastimado del encuentro al QB -- en menos de dos segundos -- del juego?.

Si esto no es talento para jugar la posición de línea defensiva, entonces simplemente no sabría como se le pueda llamar.

Los entrenadores deben de reconocer cuando un jugador hace una jugada extraordinaria para su causa, sea favor o en contra del equipo en el que milita, y el buscar la mala fe en una lesión “equis” cuando un jugador con esta característica logra hacer una de estas grandes jugadas, simplemente va contra el avance del fútbol americano y el coacheo.

El fútbol americano tiene como esencia el poder del impacto que sus jugadores puedan implementar en cada jugada, y de ahí dependerá en gran parte el resultado de un encuentro.

Si hacemos memoria en cualquier nivel de juego que podamos mencionar, la mayoría de los jugadores que son recordados con el pasar de los años son aquellos que dieron todo en el campo de juego, que superaron adversidades de cualquier índole, y sobre todo, los jugadores que destacaban por la intensidad con la que participaban en cada una de las jugadas, dejando un buen sabor de boca en los aficionados que tuvieron la oportunidad de verlos golpear a sus oponentes con toda la fiereza que puede tener un jugador defensivo.

Las grandes jugadas del backfield son bonitas, producen puntos, o ganan grandes cantidades de yardaje en el emparrillado, pero el embestir a un jugador adverso dentro del mayor parámetro posible, hace que tanto los jugadores participantes, como la tribuna, se levanten de sus asientos para reconocer las agallas de ese gran jugador.

Esto es el verdadero valor del football, es lo que hace a este deporte una disciplina que solo un grupo selecto de atletas lo puedan practicar, representa valentía, pundonor, entrega, y sobre todo, representa el espíritu que hace que un joven se presente a una cancha de fútbol americano tratando de defender los colores de la institución que la abrió las puertas, tratando de darle una educación que lo ayudara a salir adelante en un futuro.