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El Tocho callejero

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Una de las modalidades mas antiguas del fútbol americano, la cual hace recordar los orígenes del mismo, es el famoso “Tocho callejero” que se juega, o jugaba por una gran parte de jóvenes en la calles de las diferentes ciudades donde se practica este deporte en forma.

Digo, “se juega, o jugaba”, porque es un hecho que los tiempos cambian y las tendencias han marcado una gran diferencia entre las preferencias de los jóvenes modernos, a la de los jóvenes de la edad de “piedra”, o mejor dicho, sin computadoras, videojuegos o teléfonos celulares con múltiples aplicaciones como los hay ahora en la actualidad.

A los que tenemos más edad que los jóvenes actuales, nos era común ver en cada calle de cualquier colonia, un emparrillado dibujado con pintura de aceite en el pavimento de la calle, con numeración en gran parte de los casos y zonas de anotación adecuadas para el tamaño de la supuesta cancha de asfalto.

También era común pasar por cada calle en las tardes en horarios posteriores a la comida y ver a un grupo de muchachos teniendo una especie de “scrimmage” entre ellos, como previo al juego que enfrentarían el fin de semana contra el equipo de alguna calle vecina y que se convertía en una verdadera guerra campal en ese mismo emparrillado, y era jugado a la misma intensidad que se juega un partido de liga de cualquier categoría.

Muchas veces, se organizaban campeonatos jugados entre los equipos representantes de diferentes calles de la colonia y algunas veces, hasta se hacían “juegos intercolonias” en los que participaban los mejores jugadores de dicho torneo, enfrentando a los jugadores de alguna otra colonia de la ciudad.

Para el equipo ganador…el respeto de los jóvenes de la colonia hacia la calle que defendían los valientes jugadores, la admiración de las muchachas de la generación que acudían a los encuentros a ver a sus gladiadores demostrar su hombría.

En el plano escolar, el respeto de los cuates de la secundaria o preparatoria… pero sobre todo, y más importante para los heroicos gladiadores, el poder ganarse el respeto de los muchachos “grandes” del barrio.

El Tocho callejero era jugado por lo regular por 6 participantes que se repartían en la siguiente forma: dos cubrían al QB, uno centraba y hacia trayectoria y dos hacían trayectorias de pase ya desde su posición como receptores abiertos.

A la defensiva, dos eran los encargados de entrar a precipitar al QB, dos cubrían las zonas cortas del campo y dos cubrían las zonas profundas de cualquier pase largo.

El contacto entre los jugadores era permitido, lo cual hacia que se enfrascaran en fuertes luchas los jugadores de “línea”, llegando varias veces a salir lesionados de clavículas, hombros, manos, o hasta fuertes golpes en la cara.

Las reglas eran muy similares a las reglas del football equipados: 4 downs para avanzar 10 yardas. O simplemente 4 downs para avanzar todo el campo y se entregaba el balón al oponente. Todo dependía del tipo de trato pactado previamente entre los mismos jugadores.

Reglas habladas, yardas sobre el pavimento, jugadores de cualquier tamaño, camisetas con colores opuestos y balones o pelotas sin importar la marca, el tamaño, o la calidad…solo eso era lo necesario para practicar esta hermosa modalidad del fútbol americano, viviendo la verdadera esencia del rudo deporte de las tackleadas….sin directivos nefastos, sin lujos de ningún tipo, sin problemas administrativos, sin problemas de registros o de jugadores inelegibles…

Así de fácil se jugaba el Tocho callejero.

Con la llegada de los videojuegos y la reducción de los espacios verdes o áreas de esparcimiento, debido a la gran explosión demográfica y las consecuencias que esto conlleva, los viejos emparrillados de asfalto se vieron cubiertos día a día, por carros estacionados las 24 hrs, y ahora raras veces se logra ver una calle donde el trafico sea factible para poder “tochear”, o simplemente, tengan espacio suficiente a lo ancho para sostener una buena “cascarita”.

Además, otro factor clave para detener el fomento no solo del Tocho callejero, sino de las clásicas actividades que jugaban los niños de otras épocas, ha sido el lógico efecto causado por esa explosión demográfica y que obligo al gobierno a emprender campañas de planificación familiar que tanto se fomentaron en décadas pasadas, haciendo ahora que las familias tengan como promedio dos hijos, reduciendo de manera drástica la cantidad de posibles jugadores por colonia.

Esto empujo poco a poco al Tocho informal, a formar parte casi del olvido en muchas colonias, y sobre todo a la nueva juventud que acepto sin darse cuenta, el condenarse a pasar gran parte de su etapa de desarrollo y crecimiento pegado a una pantalla de televisión o PC, cambiando un balón de piel por un control remoto, un teléfono celular, por un buen par de tenis, un grupo de amigos de la cuadra, por unos amigos ficticios habitantes en un mundo de XBOX o Playstation, cuestión que a largo plazo podría causar problemas de salud tanto física como mental a los futuros jóvenes de nuestro país.

Nunca es tarde para detener algo, o para volverlo a fomentar.

Como recuerdo esas palabras de mi juventud:
- A donde vas hijo?..esta lloviendo.
– Al Tocho mama…ya sabes que llueva, tiemble, o relampaguee, el Tocho no se perdona.