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Tiempo de reflexión para la Universidad

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Cuando la Universidad era una potencia de football hace ya varias décadas, forjo una mística envidiable a través de tradiciones, novatadas, giras internacionales, cánticos, instalaciones, triunfos, campeonatos, hermandades de exjugadores, las cuales mantuvieron a la Universidad en una elite durante muchísimos años, pero con el paso de las décadas y de generaciones de coaches y jugadores, esas tradiciones se fueron desgastando y sobre todo desvirtuándose al grado máximo, transmitiéndose ese daño de generación a generación con su debido efecto de “teléfono descompuesto” y los involucrados en que esto no sucediera, nunca tuvieron el razonamiento necesario para mantenerlas vigentes a través de trabajo en campo, en sesiones de pizarrón, en preparación de coaches, en reclutamiento, en scouteo, en formación humana, en escala de valores, y sobre todo las cabezas subsecuentes nunca tuvieron la visión de haberse sentado con todo un verdadero grupo de trabajo y re-plasmar en un pizarrón la estructura de la organización desde sus bases, las cuales van mucho mas lejos que lo que es una jugada o defensiva en el campo de juego.

Una estructura como lo es el fútbol americano Universitario es una serpiente de 100 cabezas, las cuales cada una con el objetivo de ser la más poderosa que las demás, una en un descuido puede lanzar la mordida llegando a picar al cuerpo mismo que le da vida a toda la serpiente en general, llegando a autodestruirse sin que ese fuera el afán principal de la cabeza atacante.

Para poder entender esto y sobre todo manejarlo correctamente, de modo de que la serpiente siempre ataque a quien uno desea y sobre todo nunca se voltee a atacar al cuerpo, es necesario el tener el control de cada una de las cabezas controlando el largo del cuello, de manera que si la cabeza se voltea a intentar atacar, el largo de su cuello no le permita llegar al cuerpo que la controla, y sobre todo tener el liderazgo necesario para poder limitarla cuando sea el momento necesario de hacerlo.

Ahora, si analizamos y comparamos este simple ejemplo con lo que lo que esta sucediendo actualmente con el equipo Universitario, encontraremos una serie de anomalías que han sido la consecuencia de los pésimos resultados obtenidos por el equipo y que valen la pena resaltar:

Lo principal para el Head Coach de Pumas, debería ser el poder tener el control total del equipo, pudiendo tener la libertad de correr y contratar o corregir a los coaches, personal administrativo y de intendencia que el decida, sin tener que ver con sindicatos ni grillas de algún tipo, ni cuestiones de contratos que no permitan por reglamento terminar una relación laboral en el momento que el patrón lo decide, cuestión que ha pasado al olvido con los entrenadores en jefe actuales, los cuales han llegado al extremo de hasta tener que solicitar autorización previa del administrador del programa para entrar a alguno de los 6 campos de entrenamiento disponibles o para poder abrir la bodega en determinado horario o día festivo.

Cambiar de entrenadores asistentes se ha convertido en algo sumamente difícil, ya que algunos tienen en su contrato las famosas “horas” y a la universidad no les conviene liquidarlos, por lo cual al no poder deshacerse de ellos cada entrenador en jefe que llega, optan por mantenerlos en el staff.

Ahora, por lógica, el administrador y patronato del equipo, deberían de trabajar para el Head Coach y su programa en general, siguiendo a la perfección la línea impuesta por el propio Head Coach, y sin buscar beneficios personales, logrando con esto el aseguramiento de que el trabajo que se esta realizando en ese centro será fructífero para el equipo de liga mayor.

El Head Coach debe de tener una verdadera injerencia en el control del patronato del equipo, pero sin que tenga el poder absoluto de decidir sobre los egresos de la estructura, ya que esto ha hecho que los coaches enloquezcan al ver las cantidades de dinero que produce un programa de este tipo y después su principal interés sea el controlar el patronato mas que controlar al equipo en general.

Lo triste del caso, es que el supuesto patronato se ha vuelto totalmente inoperante, al grado de ser una de sus mayores aportaciones, el organizar solo un desayuno de presentación en el cual ni la palabra le dan al Head Coach de la organización, mismo que no sabe de cuentas, proyectos, planes ni nada por el estilo del famoso patronato.

El problema de la elección del head coach ha sido otro “coco” para la misma Universidad, la cual ha delegado esta función al famoso grupo promotor y este ha demostrado estar totalmente fuera de todo contexto competitivo, imponiendo a candidatos para head coach que sinceramente están muy lejos del perfil necesario para lograr triunfos en este siglo 21.

Para poder aspirar a ser el head coach de cualquier escuadra, su capacidad como entrenadores debe de haber sido “probada y aprobada” con sus resultados en el campo de juego a través de varias temporadas, asegurándose con esto la parte contratante de que por lo menos no se esta metiendo a personas totalmente improvisadas o como acostumbra el grupo promotor, grandes exjugadores de antaño que no tienen idea de lo que es estar al frente del equipo.


¿Quien sigue ahora?, se escuchan nombres, ideas, propuestas, pero la realidad, es que cada elección hecha para la designación del head coach de liga mayor desde el año de 1998, año en que resurgieron los Pumas, ha sido errónea no por mala suerte, sino porque ninguno de los entrenadores designados había tenido un currículum decente como para poder haber sido ni siquiera propuesto para head coach de Pumas. ¿quien los designo? ¿como llegaron ahí?. Esa es la cuestión que debería de cambian en esta ocasión.

Por el momento hay tres candidatos con currículum más que comprobado y que se rumoran sus nombres fuertemente: Rubén Borbolla, Diego García Miravete y Arturo Alonso.

Los 3 han demostrado tener la capacidad de llevar un equipo de liga mayor, con diferentes estilos, unos con más números que otros, pero los 3 capaces de levantar el barco en pique.

La pregunta que todos nos hacemos es similar: ¿decidirá el grupo promotor por una de estas 3 opciones? o se volverá a sacar de la manga un candidato que pueda mangonear a sus anchas manteniendo así el control del equipo por otro periodo más.
La respuesta esta en el tiempo, y ojala no sea mucho, para que la escuadra universitaria pueda volver a su trabajo cotidiano lo antes posible.