Sáb10242020

Last update11:11:07

Entre el novato y el veterano

  • PDF
Usar puntuación: / 7
MaloBueno 

En este artículo, trataremos de dar a conocer al lector las 5 diferentes etapas de maduración que vive un jugador promedio de liga mayor durante sus 5 años de elegibilidad, con el único fin de darle una visión mas completa de sus jugadores preferidos en la cancha de juego.

En un equipo de liga mayor participan jugadores que pasan por un largo proceso de 5 temporadas en el equipo, en el cual viven una metamorfosis tanto física como mental que los lleva a un punto de equilibrio pleno que es redituada en la cancha de juego.

Como en todas las actividades de la vida, habrá jugadores que tarden un solo año en madurar, como habrá los que nunca lo logran, pero del jugador promedio es del que hablaremos aquí.

1° AÑO:
Cuando un jugador llega en su primer año al equipo, su edad fluctúa entre los 18 y 21 años, estando todavía con la energía física y mental al 110%.

Su disposición para el trabajo es plena y en todo momento su meta es el superar al jugador veterano en todo. Cuenta con un arma de dos filos en el ímpetu, mismo que lo lleva a cometer errores de ejecución en los sistemas de juego queriendo demostrar sus cualidades.

Aunque su cuerpo no ha logrado un fortalecimiento total, ya comienza a desarrollarse una estructura muscular considerable, pero al plantarse en un contacto físico con un jugador de más años, aún se ve vencido por fuerza y “maña” en la mayoría de las oportunidades, lo que causa un deseo de revancha al jugador novato y a su vez de seguir con el trabajo de gimnasio.

Sus lesiones aún no son algo considerables para que se vea reducido su rendimiento en los entrenamientos, pudiendo sobreponerse al dolor con mayor facilidad que los jugadores veteranos.

En este primer año es raro ver que un jugador novato se convierta en titular de su posición, a menos que corra con la suerte de que el jugador veterano haya terminado su elegibilidad un año antes y no haya ningún otro veterano con un nivel de juego aceptable en esa posición, o en su defecto, que el jugador sea un fuera de serie.

En esta etapa, no hay nada más importante que el equipo y durante el año aprenderá todas las tradiciones e ideologías del equipo, así como su historia, aunque aún no se sienta parte de ella.

Rara vez tendrá la oportunidad de demostrar en la cancha su aprendizaje, lo que le causara sentimientos encontrados sobre su permanencia en el equipo, pero cuando llegue esa oportunidad, aprenderá el porque todavía no es considerado de lleno para un plan de juego.

Para la mayoría de los coaches, este jugador pasara su primer año desapercibido.

2° AÑO:
Al llegar el segundo año de elegibilidad, el jugador ya presenta un cambio físico considerable debido al trabajo de pesas realizado fuera del periodo de temporada.

En este periodo refuerza los lazos de amistad hechos en el trayecto de su primer año, y su convivio dentro del grupo de veteranos es una novedad para él.

Cuando llegue el momento de los entrenamientos, la seguridad con la que comienza a desenvolverse en el equipo es notoria y su titularidad se encuentra cerca, ya los entrenadores vieron el interés puesto por el “ahora veterano” en las sesiones de pista y pesas.

Al momento de equiparse en la pretemporada, con el transcurso de los días, comete menos errores de sistema, y su ímpetu sigue sacándolo adelante, lo que hacer voltear al entrenador a considerarlo como un jugador activo dentro del plantel.

En esta etapa suele presentarse alguna lesión aparentemente leve, y aunque él no lo sabe, en la mayoría de las veces esta lo acompañara por el resto de su elegibilidad.

Cuando llegue la etapa de competencia, es muy probable que su titularidad sea compartida con algún veterano, del cual aprenderá cuestiones como compañerismo y competencia, cuestiones que deberán de ir de la mano el resto de sus días como miembro del equipo. En esta etapa, el jugador comienza a sentirse parte activa del equipo y se atreve a comportase con mas desenvoltura, lo cual le comienza a dar popularidad entre sus demás compañeros. Las tradiciones del equipo ya las conoce, aunque aún no las tiene totalmente arraigadas.

Sus compromisos estudiantiles y amorosos aún no son un factor importante para limitarlo en su rendimiento.


3° AÑO:
Al llegar el tercer año de elegibilidad de un jugador, este se encuentra cerca de su mejor momento, ya que esta en el tiempo adecuado para desarrollar todo lo aprendido en sus dos primeros años, y su preparación física esta en su mejor momento.

Aunque ya no es de los primeros en hacer cada ejercicio, ya tiene un dominio del sistema y tiene la confianza del cuerpo de entrenadores.

El jugador ya cuenta con la madurez física suficiente para enfrentar a cualquier tipo de jugador de la liga, y ya controla sus ímpetus de antaño, pero su cuerpo ya comienza a dar estragos de las batallas anteriores y algunas lesiones empiezan a convertirse en una pequeña molestia, pero sin ser nada que no se pueda dominar con algunos analgésicos.

El problema en la mayoría de los jugadores de 3er año es muy similar: la soberbia, misma que a través de los años se ha incrementado y engrandecido con cada esfuerzo realizado y con cada logro obtenido, tanto en el campo de juego, como en el de entrenamiento y gimnasio.

Las tradiciones del equipo ya son parte de ellos y su estancia en el equipo es respetada por los jugadores más novatos que ellos, a los cuales toman por compromiso propio el transmitírselas a como de lugar.
Cuando llegue la temporada regular, se convertirá en uno de los jugadores claves de su equipo y con esto vendrán una serie de cuestiones de “ego”, las cuales muy probablemente aprenderá a manejar con el resentimiento de alguna lesión que le hará poner los pies en la tierra.

Ya conoce las diferentes problemáticas internas del equipo, se atreve a comentarlas, pero aún no se atreve a tomar iniciativas que las solucionen, “eso es para los más Veteranos”.

En esta etapa el jugador comienza a compartir su interés por el deporte junto con el de alguna novia, escuela o trabajo.

Algunos llegaran a considerar el ya no jugar.


4° AÑO:
Este es tal vez el mejor año de la mayoría de los jugadores.

Aunque ya sufren diario los dolores de alguna vieja lesión que los limita a practicar como en años anteriores, tienen la experiencia de juego para sacar adelante su falta de preparación.

Su calidad de juego es casi perfecta, logrando ejecuciones similares a las de un jugador profesional en la mayoría de los casos.

Ya paso el año de la soberbia y comienza la melancolía por ver cerca el final de sus días como jugador activo, de ahí a que quieran vivir cada momento como si fuera el ultimo y frecuentemente invitan a los jugadores novatos a aprovechar sus días como jugadores, ya que estos pasaran “en un abrir y cerrar de ojos”.

Es común ver a un jugador de cuarto año que tenga que perder parte de la temporada debido a las lesiones, al igual que verlo en el campo sin poder practicar con sus demás compañeros, pero cuando llegan los juegos formales milagrosamente el jugador esta listo y demuestra a los novatos como se deben de hacer las cosas.

Suelen ser de los jugadores más fuertes en las sesiones de pesas, mas no así en las pruebas de pista.

Son el ejemplo a seguir para la mayoría de los jugadores más chicos que ellos y son la envidia de los jugadores de quinto año, los cuales quisieran regresar el tiempo un año más.

Conoce a la perfección la problemática de su equipo y tiene mil soluciones para cada una de ellas, se atreve a exponerlas pero termina defraudado por no encontrar auge a sus idea , opta por dedicarse a jugar.

El fútbol ya es pesado para su vida cotidiana, y aunque se reniega a terminar su elegibilidad, en el fondo vive con la sensación de ya querer terminar y dedicarse a otras cosas.

Son los protagonistas de las grandes jugadas: el gran acarreo, la gran atrapada, la gran intercepción, la gran tackleada etc.

En esta etapa el jugador ya toma mas conciencia de su vida fuera del fútbol y se atreve a sacrificar situaciones deportivas por situaciones académicas o sociales, incluyendo compromisos amorosos.

El fin esta cerca.


5 ° AÑO:
Llega el quinto año y con el llega el año de las lesiones y la melancolía. Muchos jugadores de quinto año se la viven lesionados, su cuerpo ya no aguanta las fuertes cargas de trabajo sumado a las constantes embestidas de cada novato que llega a medirse con el jugador veterano.

Ven a los novatos como unos pequeños “hermanitos” a los cuales tendrán que inculcarles la ideología del equipo a través de anécdotas y vivencias personales.

La experiencia es su mejor aliado, y tendrán que hacer uso de ella para sobrevivir en cada día con su vieja lesión.

En este año los jugadores tienden a cuidarse para poder estar al 100 por ciento en el transcurso de la temporada (o por lo menos a un 80%) y tienden a esconderse de los jugadores novatos para no tener que demostrarles en cada ejercicio que son mejores que ellos, además de poder correr el riesgo de resentirse de algún golpe.

Aunque parezca mentira, lo que hacían 5 años atrás con gusto y era el pan de cada día, ahora se convierte en una monótona carga de trabajo que realizan por compromiso y porque saben que es por su bien, pero se juran a ellos mismos que al salir del fútbol americano nunca volverán a realizar.

Al llegar la temporada comienza la cuenta regresiva…..”Cada juego más es un juego menos”, y eso comienza a darle nueva vida al veterano jugador. Los dolores se bloquean mentalmente y el deseo de terminar sano es gigantesco.

Los que están enteros tienen una excelente temporada y su estancia en la cancha de juego solo será interrumpida brevemente para darle experiencia a algún jugador de primero o segundo año que el entrenador quiera madurar, y concientes de su papel en ese momento, se dedicaran a darle ánimos y consejos al novel jugador.

Los nuevos jugadores que coincidan en el mismo huddle, verán al veterano como un ejemplo a seguir y su presencia será de ánimo y fuerza.

Con el paso de las semanas el fin estará cerca, y en esas semanas la reflexión de sus vidas fuera del fútbol no les dejara de rondar en la cabeza. Algunos lograran separarse de por vida de esta preciosa actividad, otros nunca lograran quitarse el jersey y vivirán atrapados en lo que hicieron o no hicieron, actuando como jóvenes durante las próximas décadas y pagando caro sus propias consecuencias.

Pero algunos otros lograran transformar su aprendizaje positivamente y lo aplicaran a otros niveles, en un estilo de vida de trabajo y pundonor, lo que les llevara a tener una vida sana y coherente.

Para ellos, el fútbol americano habrá sido una pequeña semilla positiva hacia la sociedad, la cual dará fruto primero en sus vidas como excelentes ciudadanos y posteriormente en las vidas de sus hijos, los cuales serán criados bajo estrictos valores morales y por ende, serán excelentes ciudadanos y profesionistas.

Así llegara el fin de su elegibilidad, y de repente llegara ese día de despedirse de su querido equipo. En los momentos previos al ultimo juego, llevará a cabo una serie de rutinas aprendidas adquiridas a través de los años…, los demás jugadores no se cansaran de hacerles bromas crueles, pero cargadas de cariño y que servirán a manera de despedida.

El resto del equipo estará listo en determinado momento para salir a hacer la clásica Flex de juego, y el veterano tomara un leve momento de reflexión a solas.

Pasaran por su mente todos los momentos vividos, respirara profundo y agradecerá a Dios por la oportunidad de haber logrado jugar 5 años.

El ciclo habrá concluido, y lo que pase esa tarde en la cancha de juego, nunca lo podrá olvidar.