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Triunfo hecho del dolor, la historia de John Cappelletti

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Aproximándonos al fin de siglo, es necesario hacer una reflexión de los valores humanos que lamentablemente se están perdiendo, el deporte, si bien es una distracción nos ha enseñado a través de diversos ejemplos lo que un ser humano es capaz de realizar cuando en él se conjugan el deseo de superación, el compromiso personal y el amor por el trabajo.

Esta es la historia de John Cappelletti, sin duda el hombre más recordado de los 63 ganadores del trofeo Heisman, el galardón personal más importante que la NCAA, otorga cada año al mejor jugador colegial y hasta la fecha el único ganador de la estatuilla de bronce en el equipo de Penn State.
“John Cappelletti, ha sido el mejor jugador que he tenido en mi carrera de entrenador” Joe Paterno, Entrenador de Penn State.

John jugó en la preparatoria Monseñor Bonner en Filadelfia, fue reclutado en 1970 por el coach Paterno, gracias a su brillante actuación en su último año de preparatoria en donde fue cambiado de quarterback a corredor, en donde obtuvo 1561 yardas y 12 anotaciones, y fue seleccionado al juego de estrellas de preparatoria, en donde no participó como jugador ofensivo, sin embargo interceptó un pase como defensivo secundario.

John decidió aceptar la oferta del coach Paterno, quien acudió a su hogar e hizo a un lado el protocolo el formulario, y conversó con Joey, el hermano menor de John enfermo de leucemia, y quien era la inspiración de "Cappy" como cariñosamente lo llamaba el pequeño. De esa manera acudió a las pruebas físicas en la Universidad de Penn State, para jugar con los Leones de Nittany, en donde encabezó a los novatos en yardas terrestres, en su segundo año universitario tuvo poca participación, en gran parte se debió a la presencia en el plantel de dos grandes corredores: Lydell Mitchel y Franco Harris; ante esta situación, los entrenadores hablaron con John para invitarlo a jugar como defensivo secundario, ante lo cual accedió pues era más su deseo de jugar, que permanecer en la banca como suplente.

 

De esa manera John debutó en la patrulla secundaria en el tercer juego de la temporada contra la Fuerza Aérea, en la temporada de 1971, al mismo tiempo se le pidió devolver patadas de despeje, desafortunadamente le costó mucho trabajo adaptarse a su nuevo rol en el equipo, pues cometía muchos errores al devolver patadas en las que debería haber permanecido quieto o pedía cachar el balón sin contacto cuando podía devolverlo, en ocasiones llegó a fumblear el balón lo que ocasionó el disgusto de los aficionados quienes llegaron a apodarlo "Fumbletti", pero lejos de amedrentarse, John lucho por volver al puesto de corredor titular, al respecto el coach Paterno le brindó su apoyo mencionando que no recibía el crédito que se merecía como atleta, Además comentaba el estratega, "él tiene una resistencia y dureza que le permiten manejar hábilmente las situaciones adversas, pertenece sin duda a la elite de los jugadores que han dejado huella en este equipo".

 

En el último encuentro de la temporada de 1971 enfrentaron a los Voluntarios de Tennessee, quienes los vapulearon 31-11, dando por terminada su actuación con el equipo defensivo. Al año siguiente abrieron su temporada visitando de nuevo a los Voluntarios, en el primer partido nocturno efectuado en el estadio Neyland, aquí el debut como titular de John fue discreto, pues sólo obtuvo 74 yardas en 22 acarreos, al futuro ganador del Heisman le costó trabajo adaptarse de nuevo a su antigua posición, fue hasta el cuarto juego de la temporada donde John comenzó a mostrar sus cualidades como corredor, "Comencé a proteger el balón en lugar de protegerme, fue como si volviera a mí, fue hasta el juego contra Illinois cuando comencé a darme cuenta de que podía hacer las cosas de antaño".

 

Cappelletti, terminó su penúltimo año con una marca de 1117 yardas, la segunda mejor marca en la historia del equipo, sólo atrás de su excompañero Lydell Mitchel que había impuesto el récord con 1567.

 
“Él tenía todas las cualidades que buscas en un joven o en un ganador del trofeo Heisman”
Joe Paterno

1973 "la temporada mágica".

Los leones comenzaron esa temporada venciendo a la Universidad de Stanford, por marcador de 20-6 con dos anotaciones de John, desde momento el famoso 22 comenzaría a destacar como un jugador temerario, no le importaba el castigo del equipo rival, sus compañeros comenzaron a admirar el coraje y la entrega con la que John actuaba en cada encuentro.

 

A fines de temporada no había un claro candidato al trofeo Heisman, fue cuando Cappelletti destacó con los siguientes números: tres juegos seguidos con más de 200 yardas en victorias contra Maryland, la Universidad de Ohio y la Estatal del Norte de Carolina, en donde amasó 220 yardas en 41 acarreos y tres anotaciones, lo cual le valió el reconocimiento por parte del comité atlético para otorgarle la famosa estatuilla, de esta forma John terminó la campaña con un total de 1522 yardas en 10 encuentros y 17 anotaciones faltando solamente al encuentro final contra la Universidad de Syracuse debido a una lesión en el hombro, quedando a sólo 42 yardas del récord de Mitchel, de quien comenta John: "De él (Mitchel) aprendí el trabajo que costaba ser un corredor de impacto en la formación "I", él me enseñó las exigencias de la posición".

 

Al termino de esa campaña John tenía los muslos negros de tantos golpes, al respecto menciona: "Al final de cada juego mi Padre y Joey miraban mis piernas para ver cuantas bolsas de hielo tenía sobre ellas, si eran pocas había sido un mal juego, pero si tenía bastantes había triunfado sin duda alguna".

Así fue como "Cappy" obtuvo con base en su trabajo arduo y jugando en contra del dolor el justo reconocimiento a ese arduo esfuerzo dejado en los campos verdes de la unión americana, fue la mezcla perfecta de actuación oportunidad y destino lo que lo llevó al triunfo.

En la votación final no tuvo rival sus más claros perseguidores fueron el tackle de Universidad Estatal de Ohio, John Hicks, segundo en la contienda, el corredor de Texas Rooselvelt Leaks quien terminó tercero y Archie Griffith de la Estatal de Ohio, quien a la postre se convertiría en el único jugador en ganar en dos ocasiones consecutivas el ansiado galardón.

El ganador es:

La noche de premiación llego en diciembre de 1973 entre los presentes se encontraba el vice presidente Gerald Ford y su hermano Joey quienes no olvidarían jamás esa noche, John comenzó su discurso de una forma tradicional, agradeciendo a sus coaches y compañeros por la ayuda brindada para obtener esa distinción; tomando a todos por sorpresa John dijo: "Me gustaría dedicar este trofeo a toda la gente que ha estado en mi camino y me ha ayudado pero sobre todo al miembro más joven de mi familia, Joseph, quien esta muy enfermo. Él tiene leucemia, si yo pudiera dedicárselo esta noche y pudiera darle un par de días de felicidad, significaría todo para él.

Para mí, es una batalla en el campo y sólo por el otoño, algunos dicen que he demostrado valor en el campo. Pero para Joseph, es todo el año. Yo pienso que este la lucha es todo el año alrededor del reloj, este trofeo es más suyo que mío, debido a la inspiración que él ha sido para mí". Al final del agradecimiento, el público asistente se puso de pie para brindarle una ovación por tan emotivas palabras y del cual se le tiene reconocido como uno de los grandes discursos deportivos de todos los tiempos junto al de Knute Rockne, el jugador de Notre Dame "gana uno para el Gipper" y el de Lou Gehrig "el hombre más afortunado en la faz de la tierra". A pocos días de haber recibido el reconocimiento, Joey murió de cáncer.

John fue la primera selección colegial de los Carneros de Los Angeles en 1974, escuadra con la que participó hasta 1980, cuando fue cambiado a los Cargadores de San Diego, conjunto para el que brindó sus servicios hasta 1983, cuando se retiró. Actualmente esta casado con Betty y es padre de cuatro hijos: Nicholas, John Jr., Thomas y Joseph; el mayor de ellos, Nicholas intenta seguir los pasos de su padre en el deporte de las tackleadas, pero en el otro lado del campo, como apoyador. John comenta acerca de su vida familiar, "el crecer en mi hogar me brindó las bases respecto a lo que es importante en la vida, por eso prefiero observar a uno de mis hijos jugar que ir a un juego profesional. De esa manera he separado al John Cappelletti ganador del Heisman, del John como persona, no quiero que mis hijos vean que he estado viviendo de algo que hice hace 25 años, aunque haber ganado ese trofeo fue algo muy importante en mi vida".
Constancia y esfuerzo la clave del éxito de Cappelletti.

Esta historia fue llevada a las pantallas con el nombre de "Something for Joey", que en México se tituló "Trofeo a la vida" y protagonizará Marc Singer.

Por eso John Cappelletti esta considerado una Leyenda Deportiva.