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Cuando los padres se vuelven dañinos hacia sus hijos

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La función de todos los padres que asisten a ver jugar a sus hijos es siempre la de apoyar sus "pequeñuelos" en el campo de juego a través de porras, consejos y sobre todo presencia moral, pero ¿en que momento esa presencia se vuelve dañina hacia el jugador?

Muchas veces vemos a jugadores con facultades físicas para poder sobresalir sobre el resto de sus compañeros de juego, pero no lo logran por la influencia negativa que ejercen sus padres hacia ellos debido a la manera en que estos lo critican después de su actuación en el emparrillado, o como se comportan culpándolos por no satisfacer las expectativas que el mismo padre se formo de ellos.

Es lógico que el amor de padres nos haga pensar que nuestro hijo es superior al resto de los jugadores y esperamos verlo desarrollarse en el mejor nivel de juego posible, pero por desgracia para muchos padres esto se vuelve una obsesión que los hace comportarse de una manera negativa en la tribuna, o en el peor de los casos los hace criticar negativamente al jugador culpándolo de no hacer su mejor esfuerzo, diciéndole que es un mediocre y un perdedor además de criticar severamente al cuerpo de entrenadores.

Ese tipo de padres en muchos casos se caracteriza por exigirle al hijo mas de lo que el joven puede dar, obligándolo a realizar rutinas de ejercicio fuera de su horario de practicas con el supuesto fin de mejorar o perfeccionar sus habilidades, llegando algunas veces a "sobre entrenarlos" y en el peor de los casos a causarles una lesión.

Otra actitud común en este tipo de padres, es el enfadarse con el jugador al termino del partido diciéndole que no hizo bien las cosas imponiéndole un castigo semanal que lo único que logra es que a futuro el muchacho ya no quiera participar en el fútbol americano.

También es muy común, el ver que un ex jugador ahora convertido en padre, asista a los juegos de sus hijos y se convierta en un "coach de tribuna" dándole indicaciones desde las gradas opuestas a su hijo a las dadas por el entrenador, logrando una severa confusión en el jugador, haciendo que el joven cambie sus asignaciones y que por lógica sea sacado del campo por los entrenadores.

Otro tipo de padres (que por desgracia son los más comunes) se la pasan desde la banca gritándole al equipo, coaches y árbitros en general cosas negativas, logrando solamente apenar al hijo y por consecuencia volverlo el centro de burlas de sus compañeros.

Seria muy positivo que ese tipo de padres reflexionaran sobre su actitud y dejaran a sus hijos forjar su propio destino en el deporte, dejando atrás sus frustraciones como ex jugadores y sus severas críticas hacia sus hijos y entrenadores.

La mejor forma en que un padre puede apoyar a un hijo es inculcándoles el respeto hacia la disciplina deportiva, fomentándoles hábitos de constancia y de entrega, involucrándose con todo lo que implica ser un jugador de fútbol americano, platicando con el diariamente sobre sus sesiones de entrenamiento, haciéndolo sentir bien al saberse que es parte importante de la familia, sin exigirles que sean los jugadores mas destacados y sobre todo respetando sus limitaciones genéticas.

Una cosa es motivarlos con palabras de aliento al final o durante el encuentro, y otra muy diferente es el convertirse en el más severo crítico del muchacho.

Si usted es un padre con estas características negativas, tome en cuenta que lo único que esta logrando con su actitud es el convertirlo en un futuro jugador frustrado y posteriormente al paso del tiempo en un futuro padre negativo, además de que el jugador no rendirá en el campo de juego como debería de rendir, distorsionando la visión del joven hacia los valores morales, familiares, de trabajo en conjunto y sobre todo destrozando el autoestima del muchacho, que lo único que busca es ser aceptado y reconocido positivamente tanto en su propia familia, como en el deporte en si, ya que el verdadero objetivo de una actividad deportiva en el nivel que se desarrolle, es ayudar a crecer sanamente al individuo, tanto física como espiritualmente, lejos de los resultados personales o de conjunto que se pudieran obtener.

Un triunfador es aquel que hace su mejor esfuerzo, llevando sus habilidades físicas y mentales al mejor nivel que su propia genética le permita, y no aquel que se llena de medallas sin haber hecho su mejor esfuerzo.